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09
Ago
David Villar, analista del conflicto entre Israel y Palestina: «Tanto a Netanyahu como Hamás les interesa la gestión de la guerra, no su fin»

En su libro ‘Israel y Palestina: reflexiones sobre el futuro y el legado de Oslo’, el profesor aborda, junto a otros especialistas, las posibles soluciones al histórico conflicto.Mientras Gaza se muere de hambre, Israel continúa bombardeando el enclave palestino y el Gobierno de Benjamín Netanyahu sigue adelante con su plan de controlarlo. Tras confirmarse la decisión del primer ministro israelí de ocupar la capital gazatí, Alemania suspendió el envío de armas a Israel. Decisión que ocurre después de que países como Francia y Reino Unido anunciaran que reconocerán al Estado de Palestina. Sin embargo, estas acciones no contribuirían a solucionar el histórico conflicto, según los expertos. En medio de esta situación, un trabajo de investigación bajo el título de Israel y Palestina: reflexiones sobre el futuro y el legado de Oslo aborda las posibles soluciones al conflicto más de 30 años después de los pactos que lograron que Israel y Palestina se reconocieran mutuamente.El coordinador del libro —en el que también han trabajado otros doce académicos de Israel, Palestina, España y otros países que abogan por la solución pactada de dos estados— es David Villar. Este profesor de la Universidad Complutense de Madrid, que es doctor en Ciencias de las Religiones y especialista en el conflicto, recibe a 20minutos en su despacho de la Facultad de Filología del centro educativo para ahondar en esas posibles soluciones al conflicto. Sin embargo, deja claro que, ninguna de ellas es posible dada la situación actual, ya que antes se tendrían que cumplir varias condiciones. Entre ellas, el cese completo y definitivo de la violencia tanto en Palestina como en Israel.Los Acuerdos de Oslo lograron un avance histórico, pero también tuvieron fallos. ¿Cuáles fueron?Los fallos fueron, principalmente, dejar las cuestiones importantes para el final: los refugiados palestinos, las fronteras, la cuestión de Jerusalén. Pero decir esto es muy fácil más de 30 años después. ¿Se podían haber evitado estos fallos? Yo creo que no. En ese momento lo primero era llegar a los acuerdos y al reconocimiento mutuo. Pero ¿podrían haber llegado a ese punto [Israel y Palestina] si previamente hubiesen hablado de estas cuestiones más importantes? No lo creo. Sin embargo, Oslo inició un proceso que en Taba, siete años después, estuvo a punto de tener éxito.Actualmente, el proceso de los acuerdos está roto. Aún así, usted y otros investigadores defienden que son estos pactos los que marcan las posibles soluciones al conflicto. ¿Cuáles serían?Se han planteado soluciones de un Estado, de dos Estados y la gestión del conflicto. Es decir, la no solución del mismo, que es donde creo que estamos de momento. Desde el punto de vista teórico, las soluciones de un Estado serían: la creación de un ‘gran Israel’, que sería un Estado de apartheid porque los palestinos no tendrían los mismos derechos; y un Estado tipo Hamás, que sería religioso, islamista y con la misma forma de apartheid para los judíos. Por último, estaría la opción de un Estado democrático para israelíes y palestinos.¿Y las soluciones de dos Estados?Las soluciones de dos Estados tienen la forma de los Acuerdos de Oslo: uno israelí y otro palestino con sus fronteras definidas. Sin embargo, creo que la forma en la que Oslo se planteó no es práctica en la actualidad por el incremento de los asentamientos. Hay otras formas como la federación o confederación de los dos Estados. Desde mi punto de vista, la forma que respeta las pretensiones legítimas de israelíes y palestinos de tener un Estado, pero que también se adecúa a la realidad del territorio, a las conexiones que ambos tienen con Jerusalén y a su pasado y presente compartido es la confederación. Creo que es lo más realista, aunque casi imposible, dada la situación actual.En la actualidad, ¿qué actores impiden llegar a una solución pactada?Dentro del Gobierno de Benjamín Netanyahu, los partidos extremistas como los de Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir, que quieren un único Estado con los palestinos fuera o sin los mismos derechos que los israelíes. Y el propio Netanyahu, que ha demostrado que lo que más le importa es su supervivencia política, la cual depende de los pactos con esos partidos. Él está completamente en contra de la solución de dos Estados. En Palestina están Hamás, la Yihad Palestina y otros grupos que no aceptan la existencia de Israel.¿Qué tendría que pasar para llegar a una solución pactada?En Israel, que cayese el Gobierno de Netanyahu y que el siguiente Ejecutivo mantuviera a los partidos extremistas fuera del Gobierno, aunque es muy difícil. Este sería el primer paso. En Palestina, la expulsión de Hamás, que renuncien a la violencia y que entreguen las armas. Con estos factores podríamos iniciar un proceso.Aún así será complicado… ¿Quién tendría que expulsar a Hamás?Cualquiera que vea lo que está sucediendo está en contra de todas las atrocidades que se están cometiendo en Gaza, pero también de que siga habiendo rehenes y de los ataques contra la población israelí. Creo que las soluciones que se están planteando como los bloqueos y demás no son adecuadas. Es necesario hacer una acción colectiva a nivel internacional, una verdadera presión que señale lo que sucede en Gaza y que presione a Hamás para que libere a los rehenes sin ningún tipo de condición. Ambas se tienen que hacer a la vez. Nos tenemos que dejar de bloqueos, de cosas que son únicamente de cara a la galería para favorecer al grupo que los propone.También habría que reformar a la Autoridad Nacional Palestina, que ha estado involucrada en casos de corrupción…Por supuesto. La Autoridad Nacional Palestina (ANP) es el único ente capaz de llevar a cabo este proceso y que puede asumir esta capacidad estatal porque hoy, aunque reconocido aquí en España, el Estado Palestino es papel mojado porque no hay un Estado como tal. No se puede reconocer algo que no existe, que ojalá sí existiera. Sin embargo, para llevar a cabo el proceso tiene que eliminar esos casos de corrupción, dotarse de personas, quitar toda esa gerontocracia y tener un control efectivo sobre los palestinos. Y esto no se puede hacer sin Israel.Además de que no todos los palestinos reconocen a la Autoridad Nacional Palestina sino a HamásClaro. Y yo lo entiendo aunque moralmente no se puede justificar el apoyo a un grupo terrorista. Pero esto sucede porque la Autoridad Nacional Palestina ha demostrado, no solo por ella sino también por los gobiernos que ha tenido Israel, que el fin para el cual se creó no se ha conseguido. Además, cuando hubo elecciones en Palestina, quien ganó en Gaza fue Hamás. Por eso es necesario que se regenere y que muestre que puede ser el organismo capaz de llevar el Estado a los palestinos.¿Cómo se compara el contexto de los Acuerdos con Oslo con el actual?En ese momento el contexto era de interés para la paz. La Guerra Fría había llegado a su fin y comenzaba el dominio estadounidense. Además, la OLP estaba deslegitimada tras la Primera Intifada y en Israel gobernaba la izquierda. John Kerry lo hizo bastante bien en su momento, pero a partir de ahí no ha habido un interés real en solucionar el conflicto y ese es el problema. Se ha utilizado para beneficio propio.En el libro menciona que EEUU es el único capaz de influenciar a Israel. ¿Cree que Trump podría presionar a Netanyahu para que al menos se alcance un alto el fuego?La batuta la tienen Israel y Hamás. ¿Beneficia a los dos partes de la guerra actual el cambio en esta gestión? Creo que no. Tanto a Netanyahu como a Hamás les interesa la gestión de la guerra, no su fin. Si se termina la guerra Netanyahu tendrá que hacer frente a los escándalos de corrupción y sin rehenes Hamás ya no tendría poder de negociación. Trump ha demostrado que no tiene un interés real en la cuestión. A él lo mueve su propio interés y el mejor ejemplo es Ucrania. Ahora, lo que vaya a hacer no se sabe porque él no tiene una línea clara, pero creo que si quisiera hacerlo, podría tener cierta capacidad de presión. Ya lo vimos con Irán.Israel ha confirmado que ocupará la capital gazatí. Aunque, según ha revelado la prensa israelí, el siguiente paso sería extender su control militar a toda la Franja e imponer un Gobierno de transición árabe sin representantes de Hamás ni de la ANP. ¿Cree que esto se cumpla?No hay gurús que puedan saberlo. Yo lo veo muy difícil. El coste que puede tener este plan tanto a nivel de rehenes como de cara a la seguridad del propio Ejército israelí y a la expulsión de Hamás es muy alto. Salvo que Israel no se meta en una especie de guerra total, una situación realmente caótica, que lleve a la pérdida de muchas más vidas civiles, no lo veo. También veo muy difícil la completa eliminación de Hamás de la forma en la que Netanyahu lo quiere hacer. Eso llevaría a una catástrofe a nivel humano y alimentaría la emergencia de nuevos movimientos en el futuro. Por otro lado, ¿quiénes serían esas autoridades árabes que nunca hayan tenido contacto con Hamás o con la ANP? Eso me parece bastante idealista.El Ejército israelí no está muy de acuerdo con esta decisión. ¿Por qué Netanyahu se arriesgaría a llevar a cabo su plan si no cuenta con el apoyo del Ejército?Para los que quieren que Israel siga controlando la situación como hasta ahora o para los que quieren una especie de ‘gran Israel’ —es decir, no una solución de dos estados, sino un único Estado israelí— este plan es la mejor opción. Esto se debe a que hay un casus belli —que es el 7 de octubre— y un argumentario, que es la presencia de rehenes israelíes en Gaza, lo que les permite justificar sus planes. Es la ocasión perfecta para aquellos a los que no les importan las vidas de los palestinos y que quieren eliminar a Hamás. Cuando no haya rehenes no habrá justificación para seguir con ello.También se d …

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