-
Author
-
Comments0 Comments
-
Category
Considerada el Arca de Noé de los vegetales, el Banco Mundial de Semillas de Svalbard es el mayor almacén de simientes del mundo y su finalidad es preservar la biodiversidad del planeta frente a cualquier cataclismo. Construido en el remoto Ártico noruego, este búnker a prueba de bombas conserva en su interior semillas de cultivos procedentes de todo el planeta, incluida España, para evitar que un eventual desastre natural o humano pueda provocar su extinción. Galardonado este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, el proyecto noruego es una garantía de seguridad a largo plazo para el futuro de la humanidad. Estas son sus claves.Construida a 1.300 kilómetros del Polo NorteInaugurada en 2008, la Bóveda de Svalbard fue construida por el gobierno noruego en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard, a solo unos 1.300 kilómetros del Polo Norte. Noruega invirtió 8,3 millones de euros en su construcción y posteriormente destinó 20 millones a la modernización técnica de las instalaciones, cuyo coste operativo anual asciende a un millón de euros. Fue edificada a 130 metros sobre el nivel del mar para que no acabe bajo el agua en el caso de que todas las masas de hielo del planeta se derritan y consta de más de mil metros cuadrados repartidos en tres plantas subterráneas. El búnker ha sido diseñado a prueba de terremotos, bombas, erupciones volcánicas o cualquier otro desastre natural. El área de almacenamiento se encuentra a más de 100 metros dentro de una montaña, bajo capas de roca que oscilan entre los 40 y los 60 metros de espesor.El techo del edificio está hecho de acero brillante y consta de espejos y prismas que absorben la luz del sol de medianoche durante los meses del verano. El edificio de entrada, de 26 metros de profundidad, contiene la entrada a un túnel de 93 metros de largo que atraviesa la montaña y lleva a tres cámaras, cada una de 27 metros de longitud, 6 metros de ancho y 6 metros de alto. El almacén está protegido por varias puertas blindadas y reforzadas, cada una con su propio código, detectores de movimiento y cámaras de seguridad. Sus gestores recuerdan también que cuenta con una protección natural frente a intrusos: los osos polares, que viven en libertad en el archipiélago noruego.Más de 1,3 millones de semillas, pero no todas sirvenLa Bóveda alberga en la actualidad más de 1,3 millones de semillas de cultivo de 6.300 especies de todo el mundo, pero tiene capacidad para almacenar hasta 4,5 millones de muestras de semillas. Sin embargo, no todas las semillas son aptas para ser conservadas en Svalbard.El búnker solo alberga especies de importancia para la alimentación y la agricultura que poseen semillas ortodoxas. Estas son semillas que pueden secarse hasta alcanzar un contenido de humedad muy bajo y que conservan su viabilidad durante muchos años a bajas temperaturas. Por ejemplo, cultivos como el café, el cacao, el coco o el mango tienen semillas recalcitrantes que morirían en esas condiciones y, por lo tanto, no pueden conservarse en este almacén. Otros cultivos no producen semillas o lo hacen con poca frecuencia, como por ejemplo la patata y el plátano, que requieren otros métodos de conservación.Se conservan a -18 gradosLas semillas se guardan en Svalbard secas y envasadas al vacío en bolsas herméticas de aluminio, que luego se almacenan en cajas grandes. Se conservan a una temperatura de -18ºC en tres cámaras excavadas en la roca sólida de la montaña, mientras que el túnel que conduce a las cámaras está hecho de hormigón impermeable. Su ubicación en el círculo polar ártico hace que el consumo de energía sea mucho menor debido a las condiciones ambientales de permafrost, que mantienen la temperatura por debajo de los cero grados. De este modo, el cambio climático no representa un problema acuciante para este almacén y tampoco un hipotético corte del suministro eléctrico, porque las semillas podrían conservarse de forma natural a bajas temperaturas. Aun así, el almacén obtiene electricidad de la central eléctrica pública de Longyearbyen y, además, está equipada con generadores propios de emergencia.La longevidad de las semillas también depende en gran medida de su calidad, que varía según las condiciones de cultivo y la madurez, pero las simientes más longevas almacenadas pueden conservar su viabilidad durante siglos.Arroz, trigo y cebada, principales cultivos conservadosLa mayor cantidad de semillas almacenadas en la Bóveda corresponde a variedades de arroz, trigo y cebada; concretamente más de 150.000 muestras de trigo y arroz y cerca de 80.000 muestras de cebada. Otros cultivos bien representados son el sorgo, frijol, maíz, caupí, soja o el garbanzo. También están bien representados el cacahuete, la avena, el centeno o la alfalfa.Almacenamiento gratuito para los donantesEl Banco Mundial de Semillas ofrece almacenamiento gratuito a largo plazo de duplicados de semillas procedentes de bancos de genes e instituciones internacionales, nacionales y regionales. La propiedad de las semillas pertenece al banco de genes que las depositó y solo la institución que las depositó tiene acceso a ellas y está autorizada para retirarlas.Actualmente hay 132 depositantes registrados, entre ellos España a través de la Agencia Estatal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).¿Qué aporta España al Banco Mundial?El CSIC envió en 2022 las primeras 1.080 variedades españolas para el Banco Mundial de Semillas. De la aportación española, 300 son cereales de invierno, 114 de las cuales corresponden a trigos. Además, 510 son semillas leguminosas, de las que 189 son judías; 200 son hortícolas, 81 de ellas tomates, y 108 variedades de maíz. Posteriormente, en mayo de 2024, una delegación del CSIC depositó 42 especies distintas, fundamentalmente hortícolas, destacando 33 nuevas variedades de tomates o 23 de judías, además de cebollas, berzas, borraja y cardo, entre otros.El olivo español, la última aportaciónEl pasado mes de febrero, España realizó su última aportación con 500 semillas procedentes de la colección del Banco de Germoplasma Mundial de Olivo de Córdoba, que alberga más de 700 variedades originarias de España y otros países miembros del Consejo Oleícola Internacional (COI), como Albania, Argelia, Chipre, Croacia, Francia, Grecia, Italia, Marruecos, Portugal, Siria, Túnez y Turquía.También se incluyó material de ejemplares silvestres (acebuches) de distintas poblaciones naturales de la península Ibérica y Canarias recolectadas por la Universidad de Granada. Estas variedades locales de olivo se encuentran amenazadas por el envejecimiento de los árboles, la baja rentabilidad de los olivares tradicionales y la proliferación de variedades mejoradas más fáciles de mecanizar.El 75% de la biodiversidad de las cosechas se ha perdido en un sigloLa finalidad de la Bóveda de Svalbard tiene mucho sentido, teniendo en cuenta que en el último siglo se ha perdido un 75% de la biodiversidad de las cosechas. Como ejemplo, la ONU recuerda que un 80% de los tipos de maíz que existieron en la década de los años 30 del pasado siglo, ya no existen a día de hoy. Desde el Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NordGen) recalcan que «cerca de un 50% de la diversidad almacenada en los bancos de semillas todavía están en peligro de extinción».
Powered by WPeMatico
Entradas recientes
- Grandes wallets dormidas de Cardano se reactivaron: «algo cambió bajo la superficie»
- Guerra en Irán, en directo | Trump insiste en el «fin de la guerra», pese a que Irán lo niega: «Ha aceptado no fabricar armas nucleares»
- Tim Payne, entre fenómeno orgánico o shitcoin de moda
- El número de refugiados en el mundo se redujo un 3% en 2025, hasta 41,6 millones, pero el 70% lleva años fuera de su país
- Bitcoin podría tocar piso en USD 53.600 en medio de demanda debilitada, dice CryptoQuant